mBridge supera 55.000 millones en pagos con CBDC: el proyecto que desafía a SWIFT divide al BIS

Un sistema de pago entre bancos centrales que procesa más de 55.000 millones de dólares sin tocar el sistema financiero occidental. Eso es mBridge en 2026. El proyecto, liderado por China con la participación de Hong Kong, Tailandia, Emiratos Árabes Unidos y Arabia Saudí, ha pasado de ser un experimento académico a convertirse en la infraestructura de pagos transfronterizos más activa fuera del dólar. Y el Banco de Pagos Internacionales, que lo impulsó, acaba de tomar distancia.
Qué es mBridge y cómo funciona
mBridge (abreviatura de Multiple CBDC Bridge) es una plataforma que permite a los bancos centrales participantes liquidar pagos entre sí utilizando sus respectivas monedas digitales, sin necesidad de pasar por el dólar estadounidense ni por redes de pago como SWIFT. Cada país conecta su CBDC —el yuan digital chino, el dirham digital emiratí, el baht digital tailandés o el riyal digital saudí— a una plataforma común basada en tecnología de ledger distribuido.
El resultado es que un banco comercial chino puede enviar pagos a un banco en Dubai en segundos, con liquidación definitiva, sin intermediarios en dólares y con costes mínimos. Para pagos comerciales entre los países del bloque, es una alternativa real a la cadena de corresponsales bancarios que hoy hace que una transferencia internacional tarde días y cueste una fortuna en comisiones.
El proyecto alcanzó en enero de 2026 el hito de los 55.490 millones de dólares en volumen acumulado de transacciones, según datos publicados por los propios participantes. Es un crecimiento de más de 2.400 veces respecto al piloto inicial de 2022, cuando el volumen era de apenas 22 millones. En ese mismo periodo, el número de transacciones superó las 4.000 operaciones liquidadas.
Por qué el BIS se está alejando del proyecto
Lo que convierte a mBridge en una historia más compleja es la salida progresiva del BIS. El Banco de Pagos Internacionales, con sede en Basilea, fue uno de los impulsores originales del proyecto a través de su Innovation Hub. Sin embargo, en 2024 el BIS anunció que dejaba de participar activamente en mBridge, y en 2026 esa separación es ya oficial.
El motivo es delicado: el BIS teme que mBridge pueda convertirse en un canal para eludir sanciones internacionales. El yuan digital representa aproximadamente el 95% del volumen total del proyecto, y China ha sido explícita en su voluntad de reducir la dependencia del dólar en el comercio internacional. Para el BIS, cuya función es servir a la comunidad global de bancos centrales incluyendo los occidentales, mantener una plataforma que podría usarse para evadir restricciones financieras resultaba insostenible.
Agustín Carstens, director general del BIS, declaró públicamente que «los sistemas del BIS no pueden ser utilizados por países sancionados». La frase resume bien la tensión: mBridge es técnicamente un éxito, pero políticamente incómodo para las instituciones financieras multilaterales que tienen que dar cuentas tanto a Occidente como al resto del mundo.
China lidera, pero no está sola: quién mueve el dinero en mBridge
El dato del 95% de volumen en yuan digital refleja la asimetría del proyecto. China tiene el sistema CBDC más desarrollado del mundo —el e-CNY lleva años en circulación en decenas de ciudades con decenas de millones de usuarios— y naturalmente domina una plataforma diseñada para pagos transfronterizos en CBDCs. Los otros participantes siguen desarrollando sus monedas digitales a un ritmo más lento.
Eso no significa que los otros países sean participantes pasivos. Emiratos Árabes Unidos, en particular, ha mostrado un interés estratégico muy claro en posicionarse como hub financiero alternativo al sistema dólar. Saudi Arabia se unió al proyecto en 2023 precisamente para explorar opciones de liquidación de exportaciones de petróleo fuera del petrodólar. Tailandia busca reducir costes en las remesas con trabajadores en el extranjero, un flujo que mueve miles de millones al año.
El contexto global de las CBDCs muestra que 146 países están explorando o desarrollando monedas digitales de banco central. mBridge es el proyecto más avanzado en conectar varias de esas monedas, pero no el único. El BIS impulsa paralelamente el Proyecto Agorá, orientado a bancos centrales occidentales, como alternativa más alineada con las restricciones de sanciones.
El Proyecto Agorá: la respuesta occidental a mBridge
Mientras mBridge sigue creciendo sin el BIS, este ha pivotado hacia el Proyecto Agorá, que reúne a los bancos centrales de Estados Unidos, Reino Unido, Japón, Unión Europea, Canadá, Suiza y Corea del Sur. Agorá tiene un enfoque diferente: en lugar de conectar CBDCs entre bancos centrales, busca tokenizar los depósitos de los bancos comerciales para hacer más eficientes los pagos internacionales dentro del sistema financiero existente.
El enfoque de Agorá es más conservador pero también más aceptable políticamente para los gobiernos occidentales. No crea un sistema paralelo al dólar, sino que mejora la infraestructura de pagos dentro del marco actual. En 2026, el proyecto está en fase avanzada de experimentación con entornos reales, según confirmó el BIS a principios de año.
La coexistencia de mBridge y Agorá refleja la fragmentación del sistema financiero global. No hay una sola respuesta a la pregunta de cómo deben funcionar los pagos internacionales en la era del dinero digital: hay varios bloques construyendo sus propias soluciones, y eso tiene implicaciones enormes para proyectos como XRP y Ripple, que llevan años posicionándose en el espacio de pagos transfronterizos.
Impacto en XRP, Ripple y el ecosistema ISO 20022
Para entender por qué mBridge importa más allá del mundo de las CBDCs, hay que mirar la infraestructura. XRP Ledger y la red RippleNet llevan años compitiendo en el mismo espacio: pagos transfronterizos rápidos, baratos y con liquidación definitiva. La diferencia es que Ripple trabaja con bancos privados, no con bancos centrales directamente.
El auge de las CBDCs en general —y de mBridge en particular— valida la tesis de que el sistema de pagos global necesita modernizarse. Pero también introduce nuevos competidores. Si los bancos centrales de un bloque de países construyen su propia infraestructura de liquidación, ¿necesitan usar XRP como puente? No necesariamente. Sin embargo, donde las CBDCs no llegan —en los pagos entre empresas fuera de esos bloques, en el comercio con países sin CBDC desarrollada— las soluciones de Ripple siguen siendo relevantes.
El estándar ISO 20022, que XRP implementa de forma nativa, es el mismo que usan los proyectos CBDC más avanzados. Eso significa que la infraestructura de mensajería financiera que rodea a XRP es compatible con el mundo CBDC, no rival. El escenario más probable en el largo plazo no es que las CBDCs eliminen a XRP, sino que coexistan en una infraestructura financiera más tokenizada y conectada.
¿Qué significa para la geopolítica del dinero?
mBridge es, ante todo, una historia sobre poder. El dominio del dólar en el comercio internacional no es solo una cuestión económica: es una herramienta de política exterior que permite a Estados Unidos aplicar sanciones con efectividad global. Si un número suficiente de países puede liquidar pagos en sus propias monedas digitales sin tocar el dólar, esa palanca se debilita.
Por eso la salida del BIS de mBridge es significativa. No es una cuestión técnica —el proyecto funciona bien— sino una señal política de que las instituciones multilaterales no pueden patrocinar abiertamente una infraestructura que Washington considera problemática. Lo que ocurra con mBridge en los próximos años dependerá en buena parte de cómo evolucionen las relaciones entre China y Occidente, no de cuántos millones de transacciones liquide.
Según el rastreador de CBDCs del Atlantic Council, más de 66 países están ya en fase avanzada de desarrollo o piloto de su moneda digital. A medida que más países tengan CBDCs operativas, la presión para conectarlas crecerá. mBridge puede no ser la plataforma definitiva, pero es la que ha demostrado que el concepto funciona a escala real.
Conclusión
mBridge ha pasado de experimento a infraestructura real procesando 55.000 millones de dólares en pagos entre bancos centrales. El BIS se ha alejado por razones políticas, pero el proyecto sigue operativo y creciendo. Lo que mBridge representa es la prueba más clara hasta la fecha de que el sistema de pagos global está fragmentándose: hay un camino occidental liderado por Agorá y el BIS, y hay un camino alternativo liderado por China. En medio de esa bifurcación, proyectos como XRP e ISO 20022 juegan sus propias cartas en un tablero que se está rediseñando en tiempo real.
Preguntas frecuentes
¿Qué es mBridge?
mBridge es una plataforma de pagos transfronterizos que conecta las monedas digitales de banco central (CBDCs) de China, Hong Kong, Tailandia, Emiratos Árabes Unidos y Arabia Saudí, permitiendo liquidar pagos entre sus bancos centrales sin usar dólares ni SWIFT.
¿Por qué el BIS abandonó mBridge?
El BIS se alejó del proyecto porque temía que pudiera usarse para eludir sanciones internacionales. Al estar dominado en un 95% por el yuan digital chino, el proyecto resultaba incompatible con la posición neutral que el BIS debe mantener frente a los países occidentales.
¿Cuánto dinero mueve mBridge?
En enero de 2026 superó los 55.490 millones de dólares en volumen acumulado de transacciones, con más de 4.000 operaciones liquidadas desde su piloto inicial en 2022.
¿mBridge compite con XRP?
No directamente. mBridge opera entre bancos centrales, mientras que XRP opera principalmente entre bancos privados e instituciones financieras. Los dos sistemas pueden coexistir e incluso complementarse en un sistema financiero global más tokenizado.
¿Qué es el Proyecto Agorá?
Agorá es la alternativa occidental a mBridge, impulsada por el BIS con la participación de los bancos centrales de EE.UU., UE, Reino Unido, Japón, Canadá, Suiza y Corea del Sur. En lugar de conectar CBDCs, tokeniza depósitos bancarios para mejorar los pagos internacionales dentro del sistema existente.
