CBDCs Avanzado: mBridge, Icebreaker y el Dinero Programable que Redefine los Pagos Globales

En 2022, un experimento bancario entre Hong Kong, Tailandia, los Emiratos Árabes Unidos y China demostró algo que llevaba décadas siendo solo teoría: que un pago mayorista transfronterizo podía liquidarse en segundos, sin corresponsales, sin SWIFT, y a una fracción del coste habitual. Ese experimento era mBridge, y en noviembre de 2024 el sistema había procesado ya 55.490 millones de dólares en transacciones reales. El dinero soberano digital dejó de ser un concepto académico. Los 134 países que hoy exploran CBDCs[1] —representando el 98% del PIB global según el Atlantic Council CBDC Tracker— no están siguiendo una moda; están respondiendo a una necesidad estructural del sistema financiero internacional. Este artículo analiza la arquitectura técnica, los modelos de implementación y los proyectos más avanzados que están rediseñando cómo fluye el dinero entre bancos centrales, instituciones y ciudadanos.
Wholesale vs Retail: Dos Mundos Técnicamente Distintos
La primera confusión que hay que despejar es la diferencia entre CBDCs mayoristas (wholesale) y minoristas (retail). No se trata de una distinción de escala, sino de arquitecturas técnicas, casos de uso y riesgos sistémicos completamente diferentes.
Una CBDC mayorista es un pasivo digital del banco central reservado para instituciones financieras —bancos comerciales, cámaras de compensación, custodios— y diseñado para liquidar transacciones interbancarias de alto valor. En esencia, digitaliza las reservas que los bancos ya mantienen en el banco central, pero con capacidades adicionales: liquidación instantánea, programabilidad, y la posibilidad de operar en redes distribuidas que conecten múltiples jurisdicciones. mBridge y el proyecto Jura del BIS son ejemplos de esta categoría. El riesgo sistémico es menor porque los usuarios son contrapartes reguladas y supervisadas.
Una CBDC retail, en cambio, es accesible directamente por empresas y ciudadanos. Representa un pasivo digital del banco central en manos del público, lo que introduce complejidades que las CBDCs mayoristas no tienen: privacidad de datos, riesgo de desintermediación bancaria, diseño de límites de saldo, KYC/AML, inclusión financiera, y compatibilidad con sistemas de pagos existentes. El e-CNY chino, el Sand Dollar de Bahamas o el JAM-DEX jamaicano pertenecen a esta categoría. La diferencia técnica también es relevante: las CBDCs retail suelen requerir infraestructura de identidad digital, gestión de wallets a escala masiva y sistemas offline para zonas sin conectividad.
Esta distinción importa porque muchos proyectos que se presentan como «una CBDC» son en realidad sistemas wholesale que no llegan al ciudadano final. Entender qué tipo de CBDC está implementando cada banco central —y por qué— es la clave para evaluar su impacto real sobre el sistema financiero.
Los Tres Modelos de Arquitectura CBDC
Más allá de la distinción wholesale/retail, el diseño de una CBDC implica decisiones arquitectónicas que determinan quién controla qué, quién asume riesgos y cómo se distribuye la infraestructura. El Banco de Pagos Internacionales y el FMI han identificado tres modelos fundamentales que están siendo adoptados de formas distintas en cada jurisdicción:
El modelo directo sitúa al banco central como operador único: emite los tokens, gestiona el libro mayor y mantiene la relación directa con el ciudadano. Es el que ofrece mayor control sobre la política monetaria y más capacidad de programabilidad —por ejemplo, emitir dinero que expire o que solo pueda gastarse en ciertos sectores. La contrapartida es el riesgo de desintermediación del sistema bancario comercial, porque los ciudadanos podrían preferir mantener sus ahorros directamente en el banco central, algo que podría generar una crisis de liquidez en los bancos durante periodos de estrés financiero.
El modelo indirecto o de dos niveles delega la distribución en bancos comerciales y proveedores de servicios de pago. El banco central emite la CBDC a los intermediarios, que a su vez la distribuyen a los usuarios finales. Este modelo aprovecha la infraestructura existente, reduce el riesgo de desintermediación y permite una implementación más gradual. El inconveniente es que el control del banco central sobre la experiencia del usuario final es limitado, y la programmabilidad es más difícil de implementar de forma uniforme.
El modelo híbrido, defendido por el BIS en su modelo de «intermediario regulado», es el que más tracción está ganando: el banco central mantiene el libro mayor principal y la emisión, pero delega la distribución y la gestión del cliente a intermediarios autorizados. Este es el modelo que sigue el e-CNY en China y el que ha adoptado Ripple para su CBDC Platform. Permite programabilidad centralizada, control del banco central sobre la oferta monetaria, y externalización del KYC/AML a entidades con experiencia regulatoria.
Además del modelo de distribución, cada banco central debe decidir sobre otras dimensiones técnicas críticas: si la CBDC será account-based (vinculada a una identidad verificada) o token-based (transferible sin necesidad de autenticación, como el efectivo), si permitirá transacciones offline, hasta qué nivel de anonimato se garantizará, y si será programable. Cada una de estas decisiones tiene implicaciones de privacidad, seguridad y eficiencia que no son triviales. La documentación técnica del BIS sobre diseño CBDC es la referencia académica más exhaustiva disponible sobre este tema.
mBridge: El Primer Sistema Multilateral de Pagos Mayoristas en Funcionar a Escala
mBridge es la demostración más avanzada del mundo de lo que una CBDC wholesale multilateral puede hacer en condiciones reales. El proyecto nació en 2021 como una iniciativa conjunta del BIS Innovation Hub (Hong Kong Centre), el Banco Popular de China, la Autoridad Monetaria de Hong Kong (HKMA), el Banco de Tailandia (BOT), y el Banco Central de los Emiratos Árabes Unidos (CBUAE). En 2024 se incorporó el Banco Central de Arabia Saudí (SAMA) como quinto participante con capacidad de emisión completa.
La infraestructura técnica de mBridge es un ledger distribuido propio, compatible con EVM, diseñado específicamente para soportar múltiples CBDCs en una misma plataforma. Esto es técnicamente no trivial: cada banco central mantiene soberanía sobre su propia divisa digital —el e-CNY, el e-HKD, el digital baht, el digital dírham, el digital riyal saudí— mientras que la plataforma coordina la liquidación y la conversión entre ellas sin necesidad de una cámara de compensación centralizada tradicional. La analogía con el protocolo ODL de Ripple es inevitable: ambos buscan eliminar el capital pre-depositado que bloquean los sistemas de corresponsalía.
Los números del proyecto son reveladores. En el piloto de 2022, que duró seis semanas, se procesaron 164 transacciones por un valor de 22 millones de dólares entre 20 bancos comerciales de los cuatro países participantes. El tiempo de liquidación fue de segundos, frente a los 3-5 días que requiere el sistema SWIFT de corresponsalía tradicional. El coste por transacción fue una fracción del habitual. Para noviembre de 2024, el sistema acumulaba 55.490 millones de dólares en volumen procesado, lo que lo convierte en el proyecto CBDC wholesale más exitoso en términos de volumen real transaccionado.
El episodio más significativo de la historia de mBridge ocurrió el 31 de octubre de 2024: el BIS anunció su retirada del proyecto. La razón oficial fue que mBridge había alcanzado la «fase MVP» y estaba listo para avanzar sin la supervisión directa del BIS. La razón no oficial, ampliamente comentada en medios especializados como CoinDesk y Reuters, fue que el proyecto había generado preocupaciones geopolíticas. Con China como participante principal y Arabia Saudí sumándose, la posibilidad de que mBridge facilitara transacciones que eludan las sanciones occidentales se convirtió en un problema político para el BIS. La institución, con sede en Basilea y financiada por los bancos centrales occidentales, se encontraba en una posición insostenible. El proyecto continúa, pero ahora sin el paraguas institucional del BIS.
La salida del BIS plantea preguntas fundamentales sobre la gobernanza de los sistemas financieros internacionales del futuro. Si mBridge se convierte en una plataforma alternativa a SWIFT para los países del «Sur Global» —China, Arabia Saudí, Emiratos, Tailandia y sus socios comerciales—, el impacto sobre el dólar como moneda de reserva y sobre el sistema de sanciones financieras occidentales podría ser considerable. No es un escenario inmediato, pero es el que los estrategas del Tesoro estadounidense y el BCE están monitorizando de cerca. Los 31 miembros observadores del proyecto —entre ellos bancos centrales de África, Asia Central y Oriente Medio— indican que la base de usuarios potencial va mucho más allá de los cinco participantes actuales.
Project Icebreaker: El Modelo Hub-and-Spoke para CBDCs Retail Transfronterizas
Mientras mBridge se centra en pagos interbancarios de alto valor, el BIS lanzó en paralelo el Project Icebreaker con un objetivo diferente: resolver la interoperabilidad de CBDCs retail entre países con sistemas financieros distintos. El proyecto, publicado en su informe final en marzo de 2023, involucró a los bancos centrales de Suecia (e-krona), Noruega (DSP) e Israel (digital shekel).
El problema que Icebreaker trata de resolver es diferente al de mBridge. En pagos transfronterizos retail actuales —una remesa de un trabajador sueco a su familia en Israel, por ejemplo— el problema no es solo el coste o el tiempo de liquidación. El problema es que las infraestructuras de pago domésticas de cada país son islas: el sistema Swish sueco no habla con el sistema Bit israelí. Para conectarlas se necesitan intermediarios, conversiones de divisa y tiempos de procesamiento que encarecen el proceso.
La solución de Icebreaker es un modelo hub-and-spoke: cada banco central mantiene su CBDC doméstica en su propia infraestructura, y un «hub» central coordina las conversiones y las liquidaciones entre ellas. El hub no custodia dinero —solo actúa como coordinador de mensajes y cotizaciones. Cuando un usuario en Suecia quiere enviar e-kronas a un usuario en Israel, el hub consulta cotizaciones a proveedores de intercambio autorizados, selecciona la mejor, y coordina la liquidación atómica: las e-kronas se debitan de la cuenta del emisor en el banco central sueco al mismo tiempo que los digital shekels se acreditan en el banco central israelí. No hay riesgo de liquidación parcial, y no hay un custodio central que tenga exposición a ambas monedas.
La arquitectura es técnicamente elegante, pero el informe final también señala sus limitaciones. El hub crea un punto potencial de censura o control: quien controle el hub decide qué transacciones se coordinan y cuáles no. Para hacerlo aceptable políticamente en un contexto multilateral, el hub tendría que ser gobernado por acuerdo internacional, algo que históricamente tarda décadas en materializarse. El proyecto Icebreaker se describe como «fase exploratoria» —las conclusiones son técnicamente positivas, pero la implementación a escala real requiere acuerdos políticos que van mucho más allá de lo técnico. El modelo, sin embargo, es influyente: la arquitectura hub-and-spoke está siendo considerada por el G20 como el marco de referencia para la interoperabilidad CBDC en su agenda de mejora de pagos transfronterizos.
Para poner en perspectiva la relevancia de estos proyectos, hay que considerar que los pagos transfronterizos representan hoy un mercado de 240 billones de dólares anuales en volumen, con costes promedio del 6,3% para remesas según datos del Banco Mundial. Cualquier sistema que reduzca estos costes de forma estructural tiene implicaciones económicas enormes para los países en desarrollo, donde las remesas representan en algunos casos más del 20% del PIB nacional. Este es el mismo problema que Ripple y XRP buscan resolver desde el lado privado.
El Dinero Programable: e-CNY y los Contratos que Ejecutan Política Monetaria
El concepto de «dinero programable» es el que más debate genera entre economistas y reguladores. La idea es sencilla en teoría: si el dinero es código, puede llevar consigo reglas de uso. Puede expirar, puede limitarse a ciertos proveedores o sectores, puede estar condicionado a eventos externos, puede distribuirse automáticamente bajo ciertas condiciones macroeconómicas. La implementación a escala masiva, en cambio, es lo que está revelando tanto el potencial como las tensiones del concepto.
El e-CNY chino es el laboratorio más avanzado de dinero programable a escala real. Con 180 millones de wallets activas y más de 7 billones de yuanes (aproximadamente 970.000 millones de dólares) en volumen de transacciones acumulado a finales de 2024 según el Banco Popular de China, el e-CNY opera en más de 25 ciudades piloto y ha sido utilizado para distribuir subsidios de consumo, pagar salarios gubernamentales y realizar pagos en las Olimpiadas de Invierno de 2022. El Banco Popular de China ha confirmado que el e-CNY soporta contratos inteligentes limitados: puede configurarse para que ciertos fondos solo puedan gastarse en categorías específicas de bienes (alimentación, educación, salud), funcionar offline mediante chips NFC en tarjetas físicas, y expirar si no se usan en un plazo determinado —algo que el gobierno ha usado en distribuciones de vouchers de consumo para estimular la economía.
La programabilidad, sin embargo, tiene dos caras. La misma capacidad técnica que permite distribuir subsidios de forma eficiente permite también restringir el gasto de ciudadanos específicos, aplicar políticas de crédito social, o cortar el acceso al dinero como mecanismo de coerción. No es teoría conspirativa: el informe del BIS sobre dinero programable (BIS Working Paper 939) dedica una sección completa a los riesgos de control y vigilancia. La distinción crucial es entre dinero con reglas programadas por el usuario (algo que los sistemas de pagos privados ya ofrecen) y dinero con restricciones programadas por el Estado, que plantea cuestiones constitucionales serias en democracias liberales.
En el contexto europeo, el BCE trabaja en el euro digital bajo el principio explícito de que no será programable en términos de restricciones de uso —esto está recogido en el Marco Regulatorio del Euro Digital que el Parlamento Europeo ha debatido. La propuesta actual limita el saldo de euros digitales a 3.000 euros por persona precisamente para evitar la desintermediación bancaria, y garantiza anonimato en transacciones de bajo valor al nivel equivalente al efectivo. El diseño del euro digital refleja las tensiones políticas entre eficiencia tecnológica y libertades civiles en un espacio democrático.
El Mapa Global de CBDCs en 2025: 137 Países, 13 Sistemas en Funcionamiento
El panorama global de CBDCs en 2025 es el más avanzado registrado hasta la fecha. Según el Atlantic Council CBDC Tracker, que es hoy la fuente de referencia más utilizada en la industria, 137 países y uniones monetarias están estudiando, desarrollando o han lanzado una CBDC. Esto representa el 98% del PIB mundial. La progresión ha sido notable: en 2020 solo 35 países estaban en fase exploratoria activa.
Las 13 CBDCs completamente lanzadas son, en su mayoría, proyectos de economías pequeñas que buscaban resolver problemas específicos de inclusión financiera o eficiencia en sistemas de pago domésticos. El Sand Dollar de Bahamas fue el primero en lanzarse a escala nacional, en octubre de 2020, diseñado para llegar a islas sin acceso bancario físico. El JAM-DEX jamaicano siguió en 2022. El eNaira de Nigeria ha tenido una adopción más compleja —la tasa de uso activo es baja— lo que ha servido como aprendizaje para el resto: el lanzamiento técnico no garantiza la adopción si no existe un ecosistema de comerciantes y casos de uso claros para los ciudadanos.
Los 49 pilotos activos incluyen los proyectos de mayor envergadura. China continúa expandiendo el e-CNY a nuevas ciudades y sectores. India está probando el e-Rupee tanto en versión wholesale como retail. Rusia avanza con el rublo digital a pesar de las sanciones internacionales —o precisamente por ellas, como mecanismo alternativo a SWIFT. Los Emiratos Árabes Unidos operan tanto en mBridge (wholesale cross-border) como en el proyecto CBUAE Digital Dirham para retail doméstico. Hong Kong tiene el e-HKD piloto activo, con pruebas específicas en casos de uso de tokenización de activos del mundo real (RWA).
La geografía del desarrollo CBDC es también reveladora: los países del G7 son, paradójicamente, los más lentos en adopción. Estados Unidos sigue sin legislación federal que autorice el desarrollo de un dólar digital, con un debate político que mezcla argumentos técnicos legítimos con posicionamiento ideológico. El Congreso ha debatido proyectos de ley que prohibirían explícitamente al Federal Reserve emitir una CBDC retail. Japón está en fase de PoC avanzado pero sin fecha de lanzamiento. El BCE tiene planificado el lanzamiento del euro digital en una «fase de preparación» que no concluirá antes de 2027. Esto significa que mientras los sistemas alternativos avanzan, el dólar y el euro digital llegan tarde —algo que no es insignificante en el contexto de competencia por el liderazgo en el sistema monetario internacional del siglo XXI.
Ripple CBDC Platform y el Papel del Ecosistema XRPL
Ripple lanzó su CBDC Platform en mayo de 2023, posicionándola como una solución llave en mano para bancos centrales que quieran emitir moneda digital sin necesidad de construir la infraestructura desde cero. La plataforma está construida sobre la tecnología del XRP Ledger (XRPL) y su variante EVM Sidechain, lo que proporciona liquidación en 3-5 segundos, costes mínimos de transacción, y capacidades de programabilidad a través de contratos inteligentes.
Los clientes actuales confirmados de Ripple CBDC Platform incluyen al Royal Monetary Authority de Bután, la Republic of Palau, el Banco Central de Montenegro, el National Bank of Georgia, el Banco de la República de Colombia y la Hong Kong Monetary Authority (en el contexto del e-HKD pilot). Estas no son todas implementaciones a escala total —Palau, por ejemplo, tiene una CBDC orientada a remesas con los Estados Unidos— pero demuestran que la plataforma tiene tracción real en mercados regulados.
El vínculo entre la Ripple CBDC Platform y el token XRP es una pregunta frecuente. La respuesta técnica es matizada: la plataforma utiliza la tecnología de XRPL pero puede operar de forma que el banco central controle completamente el token CBDC sin necesidad de que XRP sea el activo bridge. Dicho esto, para las funcionalidades de liquidez cross-border y conversión entre CBDCs de distintos países, el rol de XRP como activo puente vuelve a ser relevante: es el mecanismo más eficiente disponible en el ecosistema XRPL para proporcionar liquidez instantánea entre pares de divisas que no tienen mercados líquidos directos. La combinación de CBDCs emitidas sobre XRPL con XRP como liquidez de último recurso es un modelo que Ripple está explorando activamente con sus clientes institucionales.
La arquitectura técnica que Ripple propone para las CBDCs es consistente con el modelo híbrido descrito anteriormente: el banco central mantiene el control del libro mayor y la emisión, mientras que los bancos comerciales actúan como intermediarios para la distribución a ciudadanos y empresas. Esto permite a los bancos centrales mantener soberanía monetaria mientras externalizan la complejidad operativa de la relación con el cliente final. El modelo también facilita la interoperabilidad con otros sistemas de pago, incluido el estándar ISO 20022, que está convirtiéndose en el lenguaje común de los sistemas de pago globales.
Los Riesgos que el Debate Oficial Subestima
El discurso institucional sobre CBDCs tiende a centrarse en las ventajas: eficiencia, inclusión financiera, reducción de costes de liquidación, mejora en la transmisión de política monetaria. Los riesgos sistémicos reciben menos atención, en parte porque reconocerlos complicaría los procesos de aprobación política y regulatoria. Pero son reales y merecen análisis riguroso.
El primero es el riesgo de desintermediación bancaria. Si los ciudadanos pueden mantener dinero directamente en el banco central (en la versión directa de CBDC), los depósitos en los bancos comerciales podrían reducirse significativamente, especialmente durante crisis financieras cuando el banco central ofrece un refugio sin riesgo de contraparte. Esto limitaría la capacidad de los bancos de conceder préstamos, comprimiendo el crédito en la economía. El BCE calcula que si los ciudadanos europeos mantuvieran en promedio 3.000 euros en euros digitales, el sistema bancario perdería aproximadamente 720.000 millones de euros en depósitos —una cifra que justifica el límite de 3.000 euros que propone el marco regulatorio del euro digital.
El segundo riesgo es técnico: la concentración de riesgo operacional. Un sistema de pago centralizado en el banco central es un punto único de fallo. Un ataque cibernético, un error de software o una interrupción de infraestructura en un sistema CBDC nacional podría paralizar pagos en toda la economía. Los sistemas actuales, aunque fragmentados, tienen redundancia inherente: si un banco cae, los demás siguen funcionando. Un sistema CBDC centralizado requiere una resiliencia de infraestructura comparable a la de la red eléctrica —algo que ningún banco central ha gestionado a esa escala.
El tercero es el más debatido: la vigilancia financiera y el control social. Las CBDCs permiten, en principio, que el banco central (y por extensión, el gobierno) tenga visibilidad total sobre todas las transacciones de la economía. Esto es radicalmente diferente al sistema actual, donde el banco central solo ve las posiciones agregadas de los bancos, no las transacciones individuales. Los defensores de la privacidad señalan que incluso si las CBDCs garantizan anonimato técnico en pequeñas transacciones, la arquitectura subyacente permite levantar ese anonimato bajo demanda judicial —y potencialmente bajo demanda política en regímenes no democráticos. El IMF Staff Discussion Note sobre privacidad en CBDCs es la referencia más honesta disponible sobre este dilema: no hay solución técnica que elimine completamente la tensión entre privacidad individual y supervisión regulatoria legítima.
El cuarto riesgo es geopolítico y ya está materializándose: la fragmentación del sistema monetario internacional. Si mBridge crece como alternativa a SWIFT entre economías no occidentales, y si el e-CNY gana tracción en países del Sur Global que comercian intensamente con China, el resultado podría ser un sistema monetario internacional con dos bloques distintos: uno basado en el dólar/SWIFT y otro basado en sistemas alternativos con el yuan digital como eje. Esta no es una predicción apocalíptica —es el análisis que publica el Fondo Monetario Internacional en sus informes sobre el futuro del sistema monetario. La ventana para que Occidente moldee los estándares globales de CBDCs es estrecha, y el tiempo que tarda en pasar una ley de dólar digital en el Congreso de EEUU se mide en años, no en meses.
Conclusión: El Dinero Soberano Digital Ha Dejado de Ser Experimento
mBridge procesando 55.490 millones de dólares reales, Ripple CBDC Platform con seis clientes gubernamentales confirmados, 49 pilotos activos en todo el mundo y el yuan digital en 180 millones de wallets. Ninguno de estos datos pertenece al futuro: son la situación actual, en 2025, de un sistema que muchos siguen tratando como especulativo.
Lo que está en juego no es si el dinero digital soberano va a existir —ya existe. Lo que está por decidirse es quién controla la infraestructura, bajo qué estándares de interoperabilidad operan los sistemas, qué nivel de privacidad se garantiza a los ciudadanos, y qué papel juegan los sistemas privados como XRP o Stellar en un ecosistema donde el dinero soberano digitalizado necesita liquidez y conectividad entre jurisdicciones. Las respuestas a estas preguntas determinarán la arquitectura del sistema financiero global para las próximas décadas. El consenso distribuido que hace funcionar sistemas como XRPL y los mecanismos de interoperabilidad que proyectos como mBridge están probando no son tendencias paralelas: son parte del mismo movimiento estructural hacia un sistema financiero que liquida en tiempo real, con menor fricción y menor dependencia de intermediarios que acumularon su posición durante el siglo XX.
El debate no es entre CBDCs y criptomonedas. Es sobre qué arquitectura financiera queremos construir, bajo qué valores, con qué garantías para el ciudadano. Y ese debate lo están ganando quienes tienen los sistemas funcionando, no quienes publican comunicados de intenciones.
Preguntas Frecuentes
¿Cuál es la diferencia entre una CBDC mayorista y una CBDC minorista?
Una CBDC mayorista (wholesale) es un pasivo digital del banco central accesible solo para instituciones financieras reguladas —bancos, cámaras de compensación— y se usa para liquidar transacciones interbancarias de alto valor. Una CBDC minorista (retail) es accesible por ciudadanos y empresas, funcionando como una versión digital del efectivo emitida por el banco central. Sus arquitecturas técnicas, riesgos y casos de uso son fundamentalmente distintos.
¿Por qué el BIS salió del proyecto mBridge en octubre de 2024?
El BIS anunció su salida el 31 de octubre de 2024, una vez que mBridge alcanzó la fase de «producto mínimo viable» (MVP). Oficialmente, el proyecto estaba listo para continuar sin supervisión directa del BIS. En la práctica, la participación de China y Arabia Saudí había generado tensiones geopolíticas significativas: existe el riesgo de que el sistema pueda usarse para eludir sanciones financieras occidentales, algo incompatible con el mandato político del BIS como institución controlada mayoritariamente por bancos centrales occidentales.
¿Qué es el dinero programable y cuáles son sus riesgos?
El dinero programable es aquel que lleva incorporadas reglas de uso en su código: puede tener fecha de caducidad, limitarse a categorías específicas de gasto, o distribuirse automáticamente bajo condiciones predefinidas. El e-CNY chino tiene estas capacidades. Los riesgos incluyen la posibilidad de que los gobiernos restrinjan el gasto de ciudadanos concretos o apliquen sistemas de crédito social mediante restricciones financieras programadas. La distinción crítica es entre reglas elegidas por el usuario y restricciones impuestas por el Estado.
¿Cómo funciona el modelo hub-and-spoke del Project Icebreaker?
En el modelo Icebreaker, cada banco central mantiene su CBDC en su propia infraestructura doméstica. Un hub central actúa como coordinador de mensajes: cuando un usuario quiere transferir CBDC a otro país, el hub consulta cotizaciones a proveedores autorizados y coordina una liquidación atómica simultánea en ambos extremos. El hub no custodia fondos ni tiene exposición a ninguna divisa; solo coordina. La vulnerabilidad del sistema es que el hub puede convertirse en un punto de censura o control político.
¿Qué relación tiene la Ripple CBDC Platform con el token XRP?
La plataforma usa tecnología XRPL pero puede operar sin que XRP sea el activo bridge en todas las transacciones. Sin embargo, para funcionalidades de liquidez cross-border entre CBDCs de distintas jurisdicciones, XRP puede actuar como activo de liquidez intermediario, reduciendo la necesidad de pre-financiar cuentas nostro en cada divisa. La combinación de CBDCs emitidas sobre XRPL con XRP como puente de liquidez de último recurso es el modelo que Ripple está explorando con sus clientes gubernamentales.
¿Cuántas CBDCs están completamente lanzadas en 2025?
Según el Atlantic Council CBDC Tracker, 13 CBDCs están completamente lanzadas a escala nacional en 2025. Las más relevantes son el Sand Dollar de Bahamas (octubre 2020, primera en el mundo), el JAM-DEX de Jamaica y el eNaira de Nigeria. Los proyectos de mayor escala potencial —e-CNY de China, euro digital, rublo digital— están en fase de piloto avanzado o en desarrollo regulatorio, sin fecha de lanzamiento definitivo a escala completa en la mayoría de los casos.
Referencias
FUENTES Y REFERENCIAS
- Atlantic Council (2024). Central Bank Digital Currency Tracker. atlanticcouncil.org
- BIS (2023). Project mBridge: Connecting economies through CBDC. bis.org — Arabia Saudita se unió en junio de 2024 como quinto miembro; no fue miembro fundador.
- BIS (2023). Project Icebreaker. BIS Paper No. 138. bis.org
- ECB (2024). Digital euro. ecb.europa.eu
- BIS (2023). Making headway — Results of the 2023 BIS survey on CBDCs and crypto. BIS Paper No. 136. bis.org
- Bank of England (2024). The digital pound consultation paper. bankofengland.co.uk
- Ripple (2024). CBDCs: A Guide for Policymakers. ripple.com
- IMF (2023). Global Financial Stability Report April 2023. imf.org
- World Bank (2024). Remittance Prices Worldwide. remittanceprices.worldbank.org
CBDCs: mBridge, Icebreaker y dinero programable
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